ARTICULO: La Ronda Mágica de la Luna (Click para ingresar)

La Ronda Mágica de la Luna


La Farolera tropezó
y en la calle se cayó
y al pasar por un cuartel
se enamoró de un coronel

¿Quién no conoce esta ronda infantil?
El texto con el que partimos al análisis de esta ronda es el que consideramos de conocimiento general en el territorio de la República Argentina
Nuestra Farolera no es otra que la Luna, nocturna y misteriosa mujer portadora de luz. Eso nos proponemos demostrar y analizar en este trabajo, atribuyendo a esta ronda infantil una dimensión cósmica y una mecánica magico-ceremonial.
La Luna: nocturna mujer portadora de luz.
La Luna es la luz-mujer por ser luz reflejada. Es la luz de la noche por oposición a la luz día del Sol.
La nocturnidad lunar productora de luz sugiere la profesión de farolera cuya función es recorrer los caminos del poblado nocturno encendiendo las luces del alumbrado público.
El tropiezo: Un apagón cósmico
La Farolera tiene un tropiezo, y se cae en la calle. La calle es el camino que la farolera debe recorrer portando la luz y encendiendo los faroles. Es el camino que tiene que recorrer portando su luz. El camino lunar es el peregrinaje de la Luna a través del zodíaco. Es en este peregrinaje, que la Luna tiene un accidente, se cae y todo es oscuridad. Esto puede relacionarse con el acontecimiento de la Luna Nueva.
Durante su faz negra, la Luna deja de cumplir su misión de farolera portadora de luz, y para la función es un grave accidente; un tropiezo que deberá superarse. El caerse en la calle, en su camino, nos presenta la imagen del detenerse. El caerse allí donde hay que caminar. Contraponer la idea de la caída a la de tránsito, nos habla de un trance de repentina quietud y detenimiento.
|Desde ya advertimos que el resultado de ese tropiezo es el apagón de la luz de la farolera y la imposibilidad de encender las luces nocturnas de la comunidad.
En tradiciones en las que el culto requería la custodia del fuego, las vestales debían velar por la continuidad de la llama y su discontinuidad configuraba un grave accidente.
El verso 9 nos dice luego "y encienda el farol" corroborando que el farol estaba apagado. Dado que esta frase está colocada en un contexto de remediar el detenimiento accidental en que la farolera ha quedado a causa de su caída debemos deducir que ese accidente fué el que ocasionó la extinción de la luz del farol.
Por otro lado, "calle" y "se cayó" presentan una homofonía relevante ya que el término ‘se cayó’ está cercano a sugerir "se calló" pudiendo aludir al silencio o falta del discurso verbal, que, como falta de discurso numérico, explicita la canción más adelante ("a la medianoche me puse a contar...") y no es necesario que recalquemos el parentezco simbólico entre nombre y número, entre el cuento o relato como discurso conceptual y la cuenta como discurso numérico.
Un tropiezo por amor
Seguidamente el verso explica la naturaleza de ese tropiezo. Es de naturaleza amorosa como corresponde a la naturaleza lunar. Esto sucede al pasar por un cuartel, y al mencionar el pasaje de la farolera por el cuartel queda resaltada la movilidad de la Luna con respecto al lugar estático del cuartel.
El coronel es, evidentemente, el Sol. Posicionado aquí como un hombre de poder, autoritario y dominante de cuya luz la Luna está enamorada puesto que permanentemente la refleja. Esta luz reflejo es evidentemente el amor de la luz fuente.
Él está estático. Es la Luna el elemento móvil que pasa frente a él. La Luna, en su tránsito, pasa frente al Sol en la Luna nueva, produciéndose la conjunción de los luminares.
Pero al pasar frente a él en la Luna nueva ella queda capturada por ese amor y se cae, se detiene en su cuartel olvidándose de reflejar la luz y distribuirla a lo largo de las calles. se detiene en el cuartel, se cae en él.
El Novilunio queda así simbolizado como La cópula de la farolera con el coronel. Esta unión del reflejo con su fuente anula toda otra posibilidad de confrontación, ya que no tiene nada que reflejar puesto que está con lo reflejado.

Un cuartel astronómico


"Y al pasar por un cuartel
se enamoró de un coronel"

Como sabemos, el recorrido de la Luna en la tradición occidental está dividido en cuatro puntos de mayor relevancia y ellos son aquellos en que forma conjunción, cuadratura, oposición y nuevamente cuadratura con el Sol. La conjunción y la oposición son denominadas Luna nueva y Luna llena respectivamente, y las dos cuadraturas cuarto creciente y cuarto menguante. Pero en estas últimas denominaciones queda implícita la existencia de otros dos cuartos. Por eso resulta correcto denominar a la Luna nueva como uno de los cuartos de la Luna.
La posición del Sol en la Luna Nueva marca el comienzo del primero de los cuatro cuarteles lunares . Precisamente, al pasar por un cuarto, al pasar por este cuartel (cuartel = cuarta parte) es donde se produce su enamoramiento del coronel Sol.
El término "coronel" merece un capítulo aparte. La jerarquía máxima otorgada al Sol en Occidente le asigna comúnmente un rango real (astro rey); esto traducido a la jerarquía castrense que utiliza la pieza indicaría tal vez como más propicia la utilización del rango de general. Pero, ciñéndonos al análisis del término empleado advertimos curiosas coincidencias con la jerarquía real. La palabra coronel alude a la corona en heráldica, atributo real por excelencia. La palabra corona refiere al mismo tiempo a la dignidad real, al reino y a la misma monarquía. La coronación es la consagración del soberano.
El mismo astro solar se presenta como coronado. Su corona de rayos o llamas se ve en la totalidad de sus representaciones gráficas, y es presisamente esta corona la que lo distingue del dibujo de la Luna. Es común ver grabados en que tanto la Luna como el Sol se representan como discos con rostro, con la única diferencia de que el disco solar figura rodeado de su corona de rayos o llamas.
"Cuartel" y "Coronel" tienen así en el tema un doble significado.
Por un lado, el significado castrense, apto para el desarrollo manifiesto del tema y por otro lado la significación astronómica, en donde el cuartel representa al cuarto lunar, y el coronel es el Sol, el coronado astro del día.
La farolera tiene un accidente. Su farol se apaga y ese es su tropiezo de naturaleza amorosa que se produce periódicamente en el camino de la Luna al pasar frente al coronel Sol.

Pero hay que continuar

Alcen las barreras
para que pase la farolera
de la puerta al Sol.
Suba la escalera
y encienda el farol.

Pero la farolera debe seguir su camino. Para ello, debe ser invitada a seguir puesto que de lo contrario ella no abandonaría a su coronel.
Los caminos deben allanársele, las barreras levantarse a fin de ayudarla a salir de su crisis de afecto que le impide cumplir su misión de farolera.
Hay que ayudarla a encender su farol. Pero para eso debe abandonar el cuartel de su coronel y seguir su camino. (pasando a los siguientes cuartos).
"Pasar de" significa pasar de largo. La farolera debe pasar "de la puerta al Sol". Esta frase se presenta en principio algo oscura: Porqué de la "puerta al Sol"?.
La rima no permite otra preposición que "al", la cual debe entenerse como un apócope de la palabra del.
El "pasar de" de la farolera es un pasar de largo de la puerta del Sol.
Además en esta frase el Sol es mencionado expresamente por lo que se confirma la identidad planetaria del coronel.
Al pasar de largo de la puerta al Sol, al abandonar el cuartel del coronel, la Luna debe seguir su camino. En este camino la Luna debe pasar por el cuarto creciente para llegar a la Luna llena.
La palabra ‘pasar’ equilibra el ‘se cayó’ en su aspecto de detenimiento en el camino. El concepto de pasar apunta al restablecimiento de un tránsito que se había detenido.
La frase "suba la escalera y encienda el farol" pinta claramente este recorrido (hemiciclo creciente) de la Luna para llegar a su total luminosidad. En la Luna llena es donde su " farol" está plenamente encendido.
"Suba la escalera" simetriza con el "se cayó" pretendiendo imprimir al tránsito un sentido ascendente hacia la Luna llena.
Por otra parte, si tomamos en cuenta la hora del día señalada en la canción: la medianoche, comprobamos que efectivamente a las medianoches desde la Luna nueva a la Luna llena el astro nocturno realiza un movimiento de subida en el cielo estando, a la medianoche del día de la Luna nueva en el meridiano del lugar por debajo del horizonte, en el nadir, mientras que en la medianoche de la Luna llena estará en el meridiano del lugar pero sobre el horizonte, ocupando el cenit.
En la figura que antecede vemos las posiciones y apariencias que adopta la Luna a la medianoche con el transcurrir de los días desde una Luna nueva a la siguiente. Vemos que en el momento de la luna Nueva ella ocupa el lugar más bajo del cielo ("...se cayó"). A medida que pasan los días del período lunar la Luna, a la misma hora, ocupa un lugar más alto en el cielo ("...suba la escalera...") y simultaneamente va incrementando su luminosidad ("...y encienda el farol").
"Encienda el farol". Tengamos en cuenta que la canción tiene una primera parte descriptiva en que relata el accidente de la farolera, y una segunda parte exhortativa en donde todas sus formulaciones son en modo imperativo.
Todas las sentencias de esa segunda parte están destinadas a remediar o corregir el defecto, accidente o tropiezo relatado en la primera parte.
Por ello el "encienda el farol" confirma que el tropiezo ocasionó el apagado del mismo. Del mismo modo que el "suba la escalera" es la enmienda correlativa al "se cayó" de la primera parte.

Una terrible medianoche


A la medianoche
me puse a contar
y todas las cuentas
me salieron mal

La medianoche del día de la Luna nueva. Lo negro de lo negro. La Luna está ausente. La oscuridad es total.
El Sol y la Luna están unidos y ausentes y no se ve nada. ¿Qué podrá contarse en esta oscuridad? El Sol y la Luna están complaciéndose y se olvidan de su labor creativa. La Luna se olvida de caminar, atrapada por el Sol.
¿Qué pasaría si se mantuvieran demasiado en sus amores? ¿Qué sería de nosotros?
En esa medianoche de la Luna nueva todo es caótico. Las luminarias de la oposición están reunidas. Y nuestra vida, que pende de los extremos de una y de otra, no halla lugar. Nuestra vida evoluciona entre el Sol y la Luna. Ellos son los polos opuestos de la realidad en que nos movemos.
¿Qué pasa si esos polos se enamoran y se unen?
Nuestra realidad pierde su dimensión. Todo se reduce a la nada, al caos, todo queda oscuro y nuestro devenir pierde su sentido, no sabe desde dónde ni hacia qué deviene.
Al perder la distancia no hay espacio para el desarrollo numérico. Pierde su desarrollo como multiplicidad, porque el acto de amor de la Luna con el Sol destruyó la dualidad (base de la multiplicidad) e instauró una unidad paralizante para nuestra realidad deviniente, discursiva, desarrollada, extendida.
La Luna abandona el camino (la calle) y se detiene en un recinto, (el cuartel). Olvida su desarrollo lineal y se puntualiza. En este estado no puede contarse, simplemente porque no existe el discurso numérico. Existe sólo el número en su unidad, pero el discurso en torno al número (que es la Luna) está paralizado, extasiado en la contemplación del número detenida en la fascinación de la luz ha dejado de discurrir.
Por ello el discurso numérico no puede producirse. No puede contarse porque sólo puede contarse en el reino de la dualidad-multiplicidad y, por un momento, se ha producido la unidad.
Las cuentas necesariamente saldrán mal hasta tanto se restablezca la dualidad.
En un texto ceremonial del rito de los Hermanos del Fuego se recita en la caótica instancia del novilunio "No hay cuenta, nombre ni número en tu morada. No te extiendes en el tiempo y la distancia. No has traspasado el umbral de la forma".
La remisión a la medianoche oscura hecha en esta estrofa es una prueba más de que la ronda se refiere a la noche de la Luna nueva y no a la cotidiana liberación de la luz nocturna del dominio de la luz diurna.
En otro sentido podríamos decir que la luna aparece diariamente en el cielo luego de liberarse de los dominios luminosos del Sol. Sólo luego de que el Sol ha desaparecido, la Luna puede brillar. Sin embargo no es a esta liberación a la que se refiere la canción puesto que en el ciclo diario el área agonal o problemática sería el crepúsculo y no la medianoche.

La Gran Dualidad y el remedio mágico


Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis
y ocho veinticuatro
y ocho treinta y dos

Arquetípicamente corresponde al Sol el número uno y a la Luna el dos. el Sol es luz fuente y central y fija y por ello sunaturaleza es primaria, posicional y fundante. La Luna es móvil, cíclica y complementaria al Sol. su luz es una duplicación de la luz solar.
Estas dos posiciones representan una polaridad primaria y elemental que estructura el simbolismo primordial en la mayoría de las comunidades humanas
El sol representa a la naturaleza celeste, superior, activa y diurna y la Luna representa a la naturaleza subterránea, inferior, pasiva y nocturna.
El Sol es acción creadora, la Luna es Sophia o la Sabiduría que acompaña al Creador.
Estas dos fuerzas representan en una visión de astral a los dos grandes pilares que estructuran el edificio de la realidad simbólica.
La primera gran división entre la luz y las tinieblas fuente de toda creación, la primera división entre las fuerzas Yin (lunares) y las fuerzas Yang (solares). cuya fundametnal división se calcará en el mosaico de las posibilidadesdel simbolismo de las culturas humanas.
Después de la afirmación de que en la medianoche todas las cuentas salieron mal el contenido de esta estrofa parece sorprendente puesto que aquí vemos que, por el contrario, todas las cuentas están muy bien hechas.
Es fácil deducir entonces que esta estrofa no pretende ejemplificar la situación descripta en los dos versos que le preceden. Además, refiriéndose al mismo tema, las cuentas, contiene un mensaje diferente y opuesto al anterior.
Esta diferencia sólo puede inteerpretarse en el sentido de ser la realización del deseo de la cuentas que salen bien, la imposición a las cuentas de una ética numérica que garantice su resultado.
El retorno a la dualidad debe ser sugerido, invitado e incluso compelido. Esta imposición se realiza admirablemente imponiendo un modelo de discurso, un modelo numérico discursivo secuencial que, en primer lugar, restaure un camino.
Esta progresión constituye una fórmula mágica, un conjuro que contiene la síntesis de aquello que se desea lograr.
El camino de la fórmula mágica está estructurado como una secuencia numérica creciente 2, 4, 6, 8, 16, 32.La clave de esta secuencia es su intervalo: el número dos.
Dado que debe salirse del reino caótico de la unidad y debe restablecerse la dualidad, es lógico que la secuencia no comience por el número 1, y no contenga ningún intervalo de uno sino de dos, estando integramente compuesta por números pares.(múltiplos de dos).
Hay una primera parte de la fórmula que establece una secuencia ininterrumpida de dos en dos hasta el número ocho. En cada etapa suma dos al resultado anterior de modo que la suma del paso anterior es el primer sumando del siguiente paso.
La segunda parte de la fórmula es una reiteración por tres veces de la primera. Al 8, construído ya en la primer parte como sumatoria de 2, se le agrega 8, y nuevamente 8 y una vez mas 8 dando los resultados de 16, 24 y 32.
Si se suman todos los resultados de las sumas parciales se obtiene el número 90 o sea el número de grados de la cuarta parte del círculo, , valor que llega a ser 180º si se suman también todos los sumandos de las operaciones individuales (considerando repetidos como sumandos el 8, el 16 y el 24) que es la distancia angular que media entre la Luna nueva y la llena en relación a la posición solar.
2 .....y .......2 ...son 4
4 .....y....... 2.... son 6
6..... y........ 2 ...son 8
(8) .....y..... 8 .........16
(16)..... y..... 8 ........24
(24) .....y..... 8........ 32
___ ..........___....... ___
60 ......+......30 ...+. 90 = 180

Es importante tener en cuenta que el número 2, base del conjuro, y que ciomo vimos coreresponde con el simbolismo lunar está perfectamente encarnado por la luna en la posición que esta adopta en la Luna llena, puesto que sólo en esta posición la Luna alcanza a ser claramente total reflejo y complementación. que es reflejo total y perfecto. Por ello la repetición de una fórmula en base de 2 configura un poderoso recordatorio de la función Lunar de reflejo. 


Que todo salga bien


Anima bendita
me arrodillo en vos.

La Luna nueva ha sido considerada siempre como caótica y terrible. La divinidad griega Hécate, de naturaleza novilunar, era la diosa de las almas de los difuntos que habían sido enterrados fuera de los ritos y que por lo tanto deambulaban en la noche. Su séquito estaba compuesto por perros vagabundos.
Evidentemente es terrorífica la Luna nueva puesto que ella implica una unión caótica, implica la destrucción de un orden establecido entre extremos, por haber reunido a esos extremos. Por ello el peligro mas evidente durante la Luna nueva es la mezcla.
En el momento de la Luna nueva todo es posible porque todo orden preexistente ha sido destruído por la reunión de los opuestos.
Cualquier orden podría instaurarse y regir en el siguiente ciclo.
Por esto el conjuro numérico pretende imponer el modelo de un orden conocido.
La Luna nueva, por su significación de muerte, es afín a las almas de los muertos. La Luna nueva es entonces un pasaje, una puerta abierta entre el mundo de los muertos y el de los vivos.
Por ello es importante invocar a las almas benditas, a los muertos benéficos, a los que están en la gracia, a fin de someterse a su protección o a la protección de Dios por su intermedio. De ahí la invocación final a las almas benditas como conjuro de protección.

El mecanismo del rito

Nos quedaría por analizar por qué estos conjuros se ponen en boca de los niños, los cuales los repiten una y otra vez en sus rondas sin conciencia de su significado.
En primer lugar consideremos esas ruedas de oración que, puestas a girar por los adeptos quedan girando y produciendo oración por su solo movimiento aún cuando el orante se ha retirado.
El automatismo del ritual trasciende el acto de conciencia.
Los niños girando en sus rondas, recitando automáticamente las fórmulas son una excelente máquina de oración.
Finalmente sabemos, que las rondas y juegos ceremoniales infantiles son resabios de los ritos y ceremonias de las festividades populares.
El Sol es el representante de lo celestial, lo visible y lo consciente
La Luna es el astro de lo terrenal e incluso de lo sumergido y lo inconsciente.
En el momento de la Luna nueva estas dos realidades quedan unidas y, por un momento queda expedito el camino que une los cielos con la tierra y el infierno. Quedan abiertas las puertas y todo corre el riesgo de mezclarse.
En este momento se divisa con claridad el gran árbol cósmico cuyas raíces están implantadas en el infierno. Cuya copa se extiende en los cielos y cuyo tronco atraviesa el centro del mundo y es el eje del mismo.
En éste momento el árbol cósmico toma una incesante e intensa vitalidad y actividad. Miles de seres espirituales suben y descienden de una región a otra.
Y es el momento mas propicio para que el sacerdote o el chamán emprenda sus viajes a los infiernos y a los cielos.
El aspecto de mezcla y de pasaje es el que ha dado a la Luna nueva su fama siniestra.
Puesto que éste pasaje puede alterar el orden cósmico conocido, representa una permanente amenaza de mutación. Y ésto es lo que mas se teme de la Luna.
Pero, para un sacerdote-mago nada de siniestro hay en ésto. El es un forjador de nuevos órdenes. El es en sí la posibilidad permanente de mutación.
El une en sí sal y azufre, cielo y tierra, y por lo tanto la realidad cosmogónica en que esa unión se concreta no puede causarle mas que admiración y regocijo.
Esa realidad concreta es signo del caos y de la mutación con que fué señalado en el momento de su consagración sacerdotal.
El, que es un intermediario, un transitador de caminos y de puertas, que viaja en el arco iris, que asciende por el tronco del árbol cósmico, que atraviesa las puertas prohibidas al resto de los mortales, no puede más que regocijarse de que su camino se halle expedito.

Estructura mágica de la ronda


Descripción del acontecimiento novilunar

1 La farolera tropezó
2 y en la calle se cayó
3 y al pasar por un cuartel
4 se enamoró de un coronel.
Exhortación a la producción del plenilunio
5 Alcen las barreras
6 para que pase la farolera
7 de la puerta al Sol.
8 Suba la escalera
9 y encienda el farol.
Descripción de los efectos dolientes del novilunio
10 A la medianoche
11 me puse a contar
12 y todas las cuentas
13 me salieron mal
Conjuro mágico numérico en base dos
14 Dos y dos son cuatro
15 cuatro y dos son seis
16 seis y dos son ocho
17 y ocho dieciseis
18 y ocho veinticuatro
19 y ocho treinta y dos
Encomienda y orientación final del trabajo
20 Anima bendita
21 me arrodillo en vos.

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